domingo, 18 de julio de 2010

SALVAJADAS

Hace poco más de un mes, una España que parecía caerse de un guindo sellevaba, horrorizada, las manos a la cabeza ante el espectáculo atroz de unavaquilla (una *niña,* en términos bovinos: una ternera de un año y medio ados años) que era brutalmente apaleada por una horda de bravucones, sádicosjovenzuelos cuyo ensañamiento con la aterrorizada vaquilla, con la*niña,*fue difundido por los medios de comunicación detodo el Estado: la vaquilla, la *niña, *incapaz de seguir en pie, pero acasoansiando aún una remota salida de su infierno, acababa recostada cerca de labarrera de la plaza de toros de Alhaurín el Grande, un pueblo de Granada quecelebraba así sus fiestas, y la cámara se acercaba hasta su cara, en la que,entre babas, lágrimas y sangre, quedaban patentes su dolor, su pánico, susoledad y su impotencia. Ella era una de las seis vaquillas, una de las seis* niñas,* que en estaocasión habían sido arrastradas, empujadas, obligadas a participar en talorgía de crueldad. Una ocasión entre miles, pues la escena anterior sedesarrollaba en Alhaurín el Grande como podía haberse desarrollado en uno delos tantos pueblos españoles que se solazan maltratando animales,maltratando vaquillas, maltratando niñas de la especie bovina. Y nada nuevohabría pasado, España no se llevaría las manos a la cabeza si AntonioMoreno, un activista de CACMA (Colectivo Andaluz Contra el Maltrato Animal)de cuyo nombre no quiero olvidarme, no hubiera tenido el estómago, latemplanza, el empuje moral de colarse en semejante escenario con una cámara,simulando participar sin reparo de semejante diversión; nada habría cambiadosi Antonio Moreno no hubiera tenido bien puesto lo que hay que tener paraaguantar entre bestias (no las *niñas,* las vaquillas, no: los mozos, losmachirulos, los machotes, los maltratadores consentidos), para asistir almartirio y para registrarlo hasta el final. Gracias a este activista, a lavergüenza que puso en evidencia, Alhaurín el Grande prohibió la suelta devaquillas en sus fiestas y España se cayó del guindo cuajado de salvajadasque son las fiestas populares inscritas en la tauromaquia, es decir, todasaquellas en las que se acosa y tortura hasta la extenuación y la muerte avaquillas, becerros, novillos y toros.
¿Por qué España no se horrorizóantes, si en una gran mayoría de sus pueblos y localidades se practicancrímenes como el descrito?
Por ejemplo, en el municipio madrileño de El Escorial. Entre el 30 de julio y el 3 de agosto (una fecha que ha resultadoimposible determinar: ¿por qué una actividad que cuenta con elconsentimiento del Ayuntamiento ha de recurrir a la ocultación?, ¿quéesconden?) se celebra, bajo el título de Fiesta de Mozos, Casados y Viudos yen honor de la Virgen de la Herrería (vírgenes y santos, cómo no), unabecerrada popular cuya crueldad pone los pelos de punta a cualquiera que nosea un indeseable. De Youtube ha sido retirado un vídeo de la becerradagrabado el 3 de agosto de 2008: un becerro (es decir, un *niño:* una críamacho de vaca de entre uno y dos años), que se halla, pequeño,desconcertado, inocente, en mitad de la plaza de toros de San Lorenzo de ElEscorial, es lidiado por varios vecinos del pueblo, todos ellos aficionados.En imágenes sucesivas se ve a otros becerritos, a otros *niños,* pasando porla misma condena: banderillas, espadas y hasta una especie de lanzas o palosque acaban en punzón (quizá sean banderillas que parecen enormes frente a suescasa envergadura), le desgarran el cuerpo. Recibe estocadas en el lomo, enel cuello.
El becerro, el *niño,* sangra por la espalda y por la boca, setambalea, ni siquiera sabe cómo intentar defenderse. Y, en un colofón queespanta, cuando, exhausto, se desploma en la arena, los bárbaros, lostorturadores, se abalanzan sobre él (otros se quedan alrededor, contemplandola escena con los brazos en jarras) y le apuntillan, una y otra vez, noatinan, le tiran del rabo, le sujetan las astas incipientes, insisten enhundir en su nuca un arma asesina que ni siquiera saben manejar. Elbecerrito, el *niño, *aún está vivo. Se ve cómo le tiemblan las patas, cómosufre pequeñas convulsiones. ¿Se imaginan cómo será, de cerca, la expresiónde su cara? ¿Se imaginan la súplica de sus ojos? ¿Se imaginan su respiraciónagónica, desesperada? ¿Acaso no les da pavor? Todo esto lo consiente cadaaño el término municipal de El Escorial y se desarrolla en San Lorenzo de ElEscorial, que por el hecho de tratarse de municipios distintos, aunquecómplices en su beneplácito, tratan de despistar a los ciudadanos que envíansus protestas, como ha pretendido el Ayuntamiento de San Lorenzo. Pero esosintentos de confundirnos no pueden ocultar su vergonzosa verdad. LaFederación de Protectoras de Animales de la Comunidad de Madrid (FAPAM),Ecologistas en Acción de Madrid y el mencionado CACMA han instado a losalcaldes de ambas localidades a que no permitan que se celebren de nuevoestas becerradas. No son las únicas: especialmente crueles son también lasde Chinchón, Manzanares el Real o Los Molinos, como denuncia MatildeCubilla, presidenta de FAPAM, que exige su prohibición. Mientras tanto,varios *niños* y *niñas *de la especie bovina son aún ignorantes del castigoque recibirán este verano por el simple hecho de existir en esta España queno acaba de horrorizarse del todo.
Fuente: *Salvajadas*<http://www.elpais.com/articulo/madrid/Salvajadas/elpepiespmad/20100709elpmad_12/Tes%3E

1 comentarios:

Maria Rojo dijo...

Hola, es cierto que es una salvajada con todas las letras, solo puntualizar una cosa, el suceso aunque me pese paso en Málaga porque Alhaurin es un pueblo malagueño no de Granada como pone en el post, solo decir eso y que ese dia no me avergonce de ser malagueña sino de ser persona :(